Era un día de semana, en los q uno sale a caminar quizá para olvidar la tensión que se fabrica después de un año de estudio o quizá para olvidar alguna otra cosa pero mi caso es el primero. Me dirigía a la librería en busca de un buen libro para la semana, por que la verdad no puedo dejar de hacerlo. Es como cuando la gente sale a comprar algo compulsivamente, lo q tanto promueve la televisión, como cuando las amas de casa se encuentran en el súper en busca de ofertas y descuentos de infarto y vaya q los encuentran pues un descuento del 70 % no es nada desdeñable, Lo ves y piensas que seria un desperdicio no aprovecharlo. Algo similar me sucede puesto q con la más mínima cantidad ahorrada corro a comprar libros. Si eso es falta me declaro culpable, si piensas q eso es despilfarrar dinero entonces lo despilfarro para tu punto de vista. Pero ya me resigne y lo acepto con humildad: soy adicto a comprar libros. Novelas seria una palabra más aplicable para mí. Como decía, me encontraba a punto de efectuar mi única gran adicción cuando de pronto algo llamo mi atención. Alguien para ser más exacto. No parecía tener más de 20 años. Tenía el pelo castaño largo y ondulado y le llegaba hasta un poco mas arriba de la cintura. Sus ojos claros miraban hacia todos lados con mucha serenidad, y mientras caminaba con elegancia Parecía estar buscando algo. De pronto giro su cabeza y su mirada se encontró con la mía por unos segundos q yo hubiera deseado fueran eternos. Era una mirada profunda y a la vez llena de felicidad. Como el de una persona q gobierna sus emociones, que gobierna su vida. Era simplemente una mirada despreocupada. Para mi fortuna ella se dirigía al mismo lugar q yo: la librería. Hecho q me sorprendió porque a lo largo de mi corta vida no he visto una chica de similares características aficionada a la lectura, a menos q sea por necesidad o algún trabajo para la universidad. Además no imagino una como ella con un libro en la mano. No cabe en mi cabeza semejante acontecimiento. Por q la verdad seria todo un acontecimiento. Después me daría cuenta de mi gran prejuicio.
Se dirigió a la sección de literatura clásica y aunque ese no era mi destino decidí seguirla, pues quería verla mas de cerca y quizás casualmente chocar con ella, disculparme y decirle q podía ayudarla a encontrar lo que buscaba en beneficio de mi torpeza. Aunque nunca había trabajado allí estoy seguro ser capaz de hacer una lista con el 80% de los títulos que pudiesen existir. había visitado esa librería tantas veces que mi seguridad tenia un buen fundamento. Mi plan salió a la perfección, es mas nunca me había salido tan natural, aun q quizá se debió al hecho de que ella se tropezó conmigo y no yo como lo había planeado. Ella había cogido un folder grande q parecía cuentos para niños y una novela de tapa gruesa que en el borde trasero se alcanzaba a leer “Fernando ampuero”. Yo también llevaba dos novelas al azar
-auuu- dije con cierta exageración soltando el par de libros.
- oh!! lo siento. Lo siento. Perdóneme- dijo ella mientras me ayudaba a recoger uno de los libros.
-casi me sacas un ojo- le dije sonriendo.
- jaja lo siento de verdad. No le vi.- me respondió sonriendo también. Las comisuras de sus labios se arqueaban y su nariz se arrugaba naturalmente un poco. Tenía una hermosa sonrisa. El hielo ya se había roto.
- no hay problema, de todas maneras el libro q se cayo no me gustaba. –
- asi? pero es un premio nobel-
- no me gusta lo tradicional. Ese que llevas en el brazo es buenazo. Fernando ampuero no?
- si, me han dicho lo mismo pero en realidad vine buscando otro.
- y lo encontraste?
- no. Todavía. parece q no lo tienen.
- y como se llama?
- cuídate Claudia cuando estés conmigo. Es de José Luis mejía creo.
- a ya si si, pero aquí no lo vas a encontrar, ese autor es nacional. Debe estar allá, ven-
Le di una última mirada antes de dirigirme hacia la sección nacional. Me moví como en mi cuarto, aunque este hecha un cuchitril se donde están mis cosas y puedo encontrarlas, así me sentí en ese momento. Llegue a la sección de autores peruanos y como quien examina algo interesante pase mi dedo sobre la tapa de unos cuantos antes de encontrarlo. No fue difícil. Pero sabia q si se lo daba la conversación se terminaría en ese instante así q no lo hice. En lugar de eso hable como preocupado.
-No creo q se lo hayan llevado. Ayúdame a buscar.
-no había visto esta sección. Es la primera vez q vengo a esta librería.
- así? Y por q le estas sacando la vuelta a tu librería?
- es q los precios están por las nubes. Me dijeron q aquí encontraría mas barato.
- si esto es barato para ti entonces debes ser millonaria.
-haha no nada que ver. Además q en la otra librería no tienen lo q busco. Por q? tengo cara de millonaria?
-un poquito!
-haha no nada. Mi papa si. Haha
-jaja te pareces un monton a el entonces.
-sisi, como es q adivinas?
-no ha sido tan difícil que digamos después q lo que dijiste. Mira ya encontré tu libro-
- al fin!! Gracias !! Nunca lo iba a encontrar. Ni siquiera estaba cerca. –
- digamos q tuviste suerte de encontrarme –
- haha que humilde eres.-
-Lo se-
- bueno quizá otro día coincidamos, creo q cambiare de librería, ahora vendré a esta.
-si, fácil nos encontramos.-
-sii. Bueno bye- dio media vuelta y cuando ya había dado dos pasos la alcancé y le toque suavemente el hombro.
-disculpa, no escuche tu nombre-
-ariadne, soy ariadne. Y tu?
-Christian. Mi nombre es Christian… Bueno creo q tienes q pagar ese libro. No?
-si Christian. Nos vemos.
-chau.
Dio media vuelta otra vez y no se si a propósito o de casualidad me hecho el cabello en la cara. Olía rico. Tenía buen gusto para los perfumes. Llego a caja y pago con un billete grande. Le hicieron la factura y antes de irse volvió a mirarme regalándome una última sonrisa. Después desapareció entre los grandes vidrios de crisol. Volví a la sección nacional y continué con mi búsqueda implacable, descartando libros, desordenando los estantes, cambiando los libros de lugar y haciendo un sin numero de otras modificaciones. Cuando al fin encontré uno que parecía bueno me di cuenta del desorden que había hecho y me sentí afortunado de no ser parte de ese personal que tiene q ordenar lo que los jodidos clientes como yo desordenan. Al fin había encontrado lo q estaba buscando ahora solo tenia q apuntar el nombre, el autor y pedirle a la señora que vende libros en jirón callao q me lo consiga. Lo mas natural q podía hacer. No es q apoye a la piratería pero la verdad es q el bolsillo manda y a mi me toca obedecer.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario